Mandelic Peel
Peeling profesional de ácido mandélico
50 mlEl más suave de los peelings de hidroxiácido, formulado con ácido mandélico, SRF y Calmokyne. Actúa como exfoliante delicado con propiedades antibacterianas, ideal para pieles sensibles o con tendencia acnéica.
SRF (Skin Renewing Factor)
Complejo avanzado de Ácido Lactobiónico y Ácido Shikímico capaz de exfoliar en profundidad y regenerar los tejidos cutáneos. Potencia la elasticidad, la actividad antioxidante y los mecanismos naturales de reparación de la piel.
Calmokyne (Madecassoside)
Extracto natural de hojas de Centella Asiática con propiedades calmantes. Reduce la irritación y el enrojecimiento mientras apoya el proceso de autorreparación de la piel, protegiéndola frente a las agresiones externas.
Ácido Mandélico
El AHA más suave que existe, funciona como exfoliante delicado que mejora la elasticidad y la luminosidad, aportando además propiedades antibacterianas de gran utilidad en pieles con tendencia acnéica.
Ácido Glucónico
Regulador del proceso de queratinización. Su capacidad para quelar metales pesados (especialmente el hierro) lo hace perfecto para proteger la piel frente a los contaminantes, ejerciendo una acción anticontaminación.
Cómo usar Mandelic Peel
Fórmula 301 es el sistema de renovación cutánea de Histomer Professional: un innovador método de peeling químico diseñado para actuar de forma rápida y segura sobre arrugas, manchas, imperfecciones, poros dilatados y pieles con tendencia acnéica. La línea se divide en dos protocolos —Skin Clear para pieles grasas e impuras y Anti Age para pieles maduras—, combinando el complejo SRF (Ácido Lactobiónico y Ácido Shikímico) con Calmokyne, un activo calmante derivado de la Centella Asiática. El resultado es una piel visiblemente más luminosa, uniforme y renovada, con protocolos profesionales de 4-6 sesiones dos veces al año reforzados por una rutina diaria en casa.
Producto de uso exclusivamente profesional: debe ser aplicado por esteticistas cualificadas. La aplicación por personal formado garantiza un uso correcto y maximiza la eficacia del tratamiento, respetando las necesidades específicas de cada piel.
El peeling químico tiene fama de ser agresivo, pero bien pautado es una de las herramientas más seguras y efectivas que tenemos en cabina. Mi consejo es no improvisar: cada piel necesita su propio ácido —glicólico, láctico o mandélico— y su propia concentración, y los resultados llegan cuando se respeta el protocolo completo, no con una sesión suelta. En consulta recomiendo un curso de 4-6 sesiones profesionales, dos veces al año (primavera y final del verano), siempre acompañado de la rutina diaria en casa: limpieza, gotas de día con protección solar, y tratamiento de noche. La constancia es lo que marca la diferencia entre un peeling ocasional y una piel que realmente cambia.
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