Lactic Peel
Peeling profesional de ácido láctico
50 mlPeeling exfoliante delicado con ácido láctico, un activo endógeno con poder hidratante y regenerador que estimula la renovación celular. Especialmente indicado para pieles secas e impuras dentro del sistema Fórmula 301.
SRF (Skin Renewing Factor)
Complejo avanzado de Ácido Lactobiónico y Ácido Shikímico capaz de exfoliar en profundidad y regenerar los tejidos cutáneos. Potencia la elasticidad, la actividad antioxidante y los mecanismos naturales de reparación de la piel.
Calmokyne (Madecassoside)
Extracto natural de hojas de Centella Asiática con propiedades calmantes. Reduce la irritación y el enrojecimiento mientras apoya el proceso de autorreparación de la piel, protegiéndola frente a las agresiones externas.
Ácido Láctico
Molécula endógena con poder hidratante y regenerador que estimula la renovación celular y favorece el equilibrio del microbioma cutáneo, especialmente beneficiosa en pieles secas e impuras.
Ácido Glucónico
Regulador del proceso de queratinización. Su capacidad para quelar metales pesados (especialmente el hierro) lo hace perfecto para proteger la piel frente a los contaminantes, ejerciendo una acción anticontaminación.
Cómo usar Lactic Peel
Fórmula 301 es el sistema de renovación cutánea de Histomer Professional: un innovador método de peeling químico diseñado para actuar de forma rápida y segura sobre arrugas, manchas, imperfecciones, poros dilatados y pieles con tendencia acnéica. La línea se divide en dos protocolos —Skin Clear para pieles grasas e impuras y Anti Age para pieles maduras—, combinando el complejo SRF (Ácido Lactobiónico y Ácido Shikímico) con Calmokyne, un activo calmante derivado de la Centella Asiática. El resultado es una piel visiblemente más luminosa, uniforme y renovada, con protocolos profesionales de 4-6 sesiones dos veces al año reforzados por una rutina diaria en casa.
Producto de uso exclusivamente profesional: debe ser aplicado por esteticistas cualificadas. La aplicación por personal formado garantiza un uso correcto y maximiza la eficacia del tratamiento, respetando las necesidades específicas de cada piel.
El peeling químico tiene fama de ser agresivo, pero bien pautado es una de las herramientas más seguras y efectivas que tenemos en cabina. Mi consejo es no improvisar: cada piel necesita su propio ácido —glicólico, láctico o mandélico— y su propia concentración, y los resultados llegan cuando se respeta el protocolo completo, no con una sesión suelta. En consulta recomiendo un curso de 4-6 sesiones profesionales, dos veces al año (primavera y final del verano), siempre acompañado de la rutina diaria en casa: limpieza, gotas de día con protección solar, y tratamiento de noche. La constancia es lo que marca la diferencia entre un peeling ocasional y una piel que realmente cambia.
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